Dos meses sin escribir. Se me fue un poco el interés, pero también se acumularon un montón de cosas en el trabajo. Claro que después de la convocatoria a elecciones de Julio el tema del futuro presidente es el que nos tiene sin sueño y es el tema obligatorio de cualquier conversación.
Recién este fin de semana publicaron unas encuestas que sitúan a Evo Morales como primero y que fue duramente y enardecidamente criticada por los "Tutistas". Recién me empiezo a empapar de los nuevos nombres de los bloques. "Podemos" de Tuto y sus seguidores y UN de Doria Medina. Sigue el tradicional MAS de Evo. La encuesta es eso no más, una encuesta. No sé porque el furor y la rabia de la crítica de los que quedaron clasificados en tercer lugar. Las encuestas no dicen nada. La cosa puede definirse en una conferencia de prensa el penúltimo día antes de las elecciones. Alguien dice algo, alguien hace algo y el común de la población reacciona como disparada. Siempre recuerdo la experiencia de Nicaragua cuando se hicieron las primeras elecciones después de la era Sandinista. Todas las encuestas daban seguro ganador a los Sandinistas y perdieron contra Chamorro.
Lo que más sorprendio en el frenesí del último día de las inscripciones fue la total desfachatez de los políticos de antes de cambiarse sin vergüenza de partido. Con cualquier explicación, con cualquier argumento sacado de su manual de inmorales, trataban de justificar su salto de uno a otro partido. Inclusive hubieron algunos que saltaron de más de dos partidos en cuestión de días. Es una cosa que ya no da vergüenza, da asco. ¿Que clase de gente sin principios puede hacer esas cosas? ¿Que clase de dirigentes tenemos? Y lo más chistoso es que la gente los apoya. Por algún motivo subterráneo esas cosas no cuentan a la hora de elegir. Da pena que no se pueda hacer nada. Si hubiera una ley contra eso, seguramente encontrarían una excepción.
Seguiremos el show desde palco para ver como termina todo. Parece que un cambio total en democracia no es posible. Y cambios fundamentales cuestan sangre. Estas elecciones nos han costados varios muertos. Y los "perdedores" del cambio, los que no quieren dejar la mamadera son los que más batalla ponen. ¿Que se puede hacer?
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