Ya pasó un año del cambio de gobierno. Seguramente los oficialistas se están preparando para festejar y la oposición se alista para empezar su segundo año de campaña desestabilizadora. A pesar de todo eso, el país tiene mucho que festejar. No solamente se han roto los mitos y las caretas que muchos tenían (por mucho tiempo) sino que el contexto internacional ha ayudado mucho a que el cambio no sea traumático. Los precios, la demanda, la economía en general marcha bien. Podría marchar mejor (siempre podría marchar mejor), pero eso no se le puede echar en cara al gobierno. Muchos dirías "que si se hubiera invertido más ... ahora estaríamos creciendo mucho más rápido". Cierto, pero las inversiones de esa magnitud o de esa naturaleza no se hicieron cuando se tenían que hacer y eso no era el 2006. Que el 2006 se invirtió mucho menos que otros años, cierto, pero se invirtió más que el 2005 (que fue un año crítico, cierto, pero los números siguen igual).
En todo caso, ya pasó la euforia, la borrachera y el chaqui. Ahora es tiempo de mostrar que no solamente se pueden ganar elecciones (le duela al que le duela, se ganaron DOS elecciones) sino que se puede administrar un país. Eso significa apuntalar el crecimiento y reducir la brecha del ingreso entre los grupos y regiones. Para eso se necesita invertir, cierto. No hay otra forma de crear empleo y de generar riqueza. Es indiferente si la inversión es privada o pública (sino, pregúnteles a los Chinos), pero tiene que haber inversión. Si los "negocios" son bien elegidos, no importa el origen de los fondos, entonces nos irá bien y esta racha positiva se mantendrá por un tiempo más. Seamos optimistas, unos tres años más.
Apuntalar el sector financiero rompiendo el monopolio de la banca. Construir más y mejores carreteras. Exportar energía. Elevar el nivel de instrucción y calidad de la educación a todos los niveles. Esos deberían ser los principales rubros de inversión. Podríamos sacrificar un poco de inflación por lograr esos objetivos en el mediano plazo. ¿Qué está haciendo el gobierno en ese sentido? Probablemente lo mismo que estaría haciendo cualquier otro gobierno. Esperemos que la distracción política (asamblea, autonomías, prefectos, nacionalizaciones y otras vainas) no vayan a distraer a los que están encargados de la política económica.
Preocupa un poco la institucionalización del aparato público (el aparente desdeño del gobierno al servicio civil, que probablemente tiene su justificación política) y el sistema universitario. No se han hecho planteamientos sobre cambiar el sistema de pensiones, que es también preocupante. El sistema de la CNS ... hueso duro de roer por los sindicatos. Y claro, el tema tierras. Aunque en ese punto los terratenientes no tienen de donde agarrarse. Hay miles de argumentos para redistribuir ... y casi ninguno para seguir con el statuo quo.
Hay que seguir con el cambio. Es ahora o perderemos otras dos décadas tratando de remendar un modelo que no apunta a lo que la sociedad quiere. Igualdad, oportunidades y tranquilidad. Crucemos los dedos para que los caprichos de algunos no se impongan a la volundad de la mayoría.
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